2 de noviembre: Honrando a nuestros muertos

En Constelaciones Familiares hablamos de “honrar a nuestros ancestros” y hoy, día en que recordamos a nuestros familiares que ya no están en la vida terrenal, hacemos un homenaje a todos ellos recordándolos, amándolos y agradeciéndoles lo que nos regalaron: amor.

Hoy aquí en el blog les compartimos, a manera de breve resumen, un poco de lo que Bert Hellinger ha escrito sobre los muertos, la muerte y la relación que los vivos tenemos con ellos. Temas importantísimos dentro de la Constelaciones Familiares. Esperamos sea de su agrado y si tienen comentarios o algo que compartir, háganlo. Gracias!

Sobre la muerte y los muertos:
velasblog

Vivir en sintonía con nuestros muertos y confiar en ellos, sana y nos da fuerza. Así los honramos y, con ello, el sistema familiar está en orden.

Muchas personas tienen la idea de que los muertos ya no están. ¿Pero a dónde podrían ir? De cierta manera están ausentes. Sin embargo, permanecen presentes. Dentro de la familia deben tener un lugar en el recuerdo para que los muertos, —que de otra manera dan miedo—, actúen amablemente. Ellos promueven la vida y no, como opinan algunos, tratan de quitársela a otros.

A menudo está en juego una extraña vanidad por parte de los vivos. Creen que ganaron y no reconocen que los muertos están ahí. Se reconoce que están ahí por el efecto que provocan. De no ser así no podrían tener semejante efecto. A veces tenemos la idea de que los muertos ya no están y que nosotros sí estamos. Pero no es así. Ellos están y nos sostienen.

El proceso interno que los vivos necesitamos hacer para entenderlo es abandonar la soberbia por permanecer con vida y solidarizarnos con los muertos. Las palabras mágicas son: “Tú estás muerto, yo sigo viviendo un poco más, luego yo también voy”. Así termina la soberbia. Así la vida ya no es una arrogancia frente a los muertos, sino que yo vivo en unión y en sintonía con ellos y confiando en ellos. Eso da fuerza para la vida y para la sanación.

Algunas personas tratan la vida como si fuera una cosa que algunos tienen y otros no. Pero en las familias rige un orden fundamental muy profundo que dice: Aquél que está tiene derecho a pertenecer. Aquél que está pertenece y tiene el mismo derecho que todos los demás. O bien: aquél que estuvo sigue perteneciendo.

Con frecuencia el miedo a los muertos impide que reconozcamos esto. Pero aquél que los encara a ellos y a ese miedo encara también su propio destino limitado. Aquél que encara esto se da cuenta: los muertos son amables.

Sobre El Duelo y los ancestros excluidos:

Para que exista orden en el sistema familiar, todos deben ser reconocido y honrados, NADIE excluido. Asimismo, los duelos deben fluir porque cuando no fluyen se desatan distintos escenarios contraproducentes. Por ejemplo, cuando en todos lados hay imágenes de los muertos, a ellos se les aparta de nosotros. También, cuando uno se siente culpable ante ellos, se les idealiza y eso evita el duelo, por tanto, nos estancamos.

A quienes mueren se les lleva en el corazón. Se les ama, se les agradece y se les honra. Nos tomamos tiempo para vivir un duelo. No obstante, el fallecido debe tener permiso para irse. Cuanto más haya sido respetado, tanto más fácil le será alejarse. Si los vivos lo han acogido, luego de un tiempo pueden, incluso deben, permitir que se retire para que lo pasado pueda realmente terminar. Sin ese recuerdo a veces los muertos se adhieren a los vivos y son una carga, como si todavía tuvieran una exigencia con relación a ellos, una exigencia que primero debe ser cumplida antes de poder retirarse.

Podemos catalogar a los duelos en dos: el que es soberbio y el que es humilde. El duelo extenso, por ejemplo, es soberbio. Es querer retener. El duelo pleno, por su parte, es muy doloroso pero desprende y permite lo nuevo. Querer sufrir siempre por la pérdida de un ser amado eso es soberbio.

Sin embargo, lo que menos debemos hacer es dejar excluidos a ninguno de nuestros ancestros. Por ejemplo, un hijo muerto a edad temprana frecuentemente ni siquiera es mencionado en la familia. O alguien cayó en la guerra y no se lo menciona más. En casos así es importante que vuelva a ser integrado a la familia, ya que si no es respetado, otro miembro de la familia lo representará. Ésa es la razón por la que hay que tenerlo en cuenta. Lo grave no es la muerte en sí, sino que alguien sea excluido.

—————
 “Te recordaré.
A tus brazos algún día regresaré para quedarme,
mientras tanto, te recordaré”.

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Para cerrar el post, una bella canción del dúo Secret Garden: Canción para dormir subtitulada al español.

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1 comentario

  1. Reblogueó esto en Gestalt Sin Fronterasy comentado:
    Hoy que se celebra el día de los muertos en México (mi país), ha fallecido una de mis queridas hermanas por sincronías de la vida. Tal vez, buscando un poco de consuelo y comprensión en relación a la muerte es que encontré el siguiente artículo con pensamientos de Hellinger en relación a la vida, la muestre, los duelos… me parecen ideas muy sabias de un maestro al que admiro mucho por su sabiduría y su gran amor por la especie humana, el gran Hellinger.
    Espero que les guste.

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